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Dijo admin
septiembre 16, 2009, 4:55 am
Los pronombres personales confluyen activos en la radio del Hospital Moyano
Desde una idea, la mía que se encontró con la tuya y que siendo la nuestra generó “un nosotros” , invitó a ellos: “los oyentes”, volviéndose así imprescindibles.
La radio retumba en el pensamiento como dispositivo de intervención para todas aquellas personas (pacientes o no) que por alguna razón, se acercan desde un punto de conexión.
Es cierto que el Otro de la cultura no articula igual en la neurosis que en la psicosis. Solo que a mi me interesa destacar, más allá de las estructuras psíquicas, cómo anuda este dispositivo radial en el marco de una institución psiquiátrica, asilar.
No ignoramos, es más, es lo cotidiano de nuestras prácticas, ser testigos del aplastamiento subjetivo de las internaciones prolongadas: horas, días, meses, años. A veces, toda la vida. La institución le crea un lugar en un mundo donde la frontera inscripta por la situacion social que lo atraviesa de manera descarnada.: vivir o morir
¿Qué instituye la institución asilar? Entre otras cosas, la contaminación del pensamiento, otros piensan por él, , la institución tiene las preguntas y las respuestas, pensamiento en proceso demencial, entrega del paciente. No es lo mismo encontrarse en un diagnostico:”soy esquizofrénico”, “depresivo”, ETC., entregándole cierta irresponsabilidad, que encontrarse identificándose como “las chicas de la radio”, o “soy de FM Desate” donde hay un sujeto , que como tal busca al oyente.
¿Todo sujeto busca al oyente? La radio hace el intento, busca al otro, intenta que la palabra adquiera imputabilidad, responsabilidad, pensar en el oyente.
El otro, nosotros, yo, ella, obliga a un encuentro: días de la semana, horarios establecidos, análisis de los programas a realizar, orientación del mismo, ceder su narcisismo para escuchar a su compañero, en síntesis: LA RADIO EXIGE. La radio se mete para multiplicar, socializar, sin dejar de singularizar. Ahí hay una diferencia, necesaria para desactivar la idea de lo homogéneo, lo uniforme, lo sedentario
Los asilos aún persisten. La declaración de Caracas, la OMS, etc. no alcanzan para forzar decisiones políticas y lo que es peor, no alcanzan para desmanicomializar pensamientos y prácticas que calcifican al manicomio. El poder explota aplanando el deseo.
Otra ética debe ser inscripta, y para ello se requiere de estas nuevas experiencias que tenemos a lo largo del país. Uds, nosotros, ellos, San Luis, Rio Negro o más allá o más acá de mares y montañas que paso a paso conforman lo que hace diferencia, metiéndose como cuña, elevando la voz fuertemente donde se enmudece. Nos es con gritos, no es con chillidos, es con actos, es con pequeñas construcciones que invita a otra ética. Un nuevo orden, en este caso lo que ordena y ampara a un sujeto que sufre.
Conocemos legalmente los motivos de internación: peligroso para sí y/o para terceros, sucede que infligen la ley, deben ser separados por un tiempo de su medio. Mientras tanto, el hospital psiquiátrico adquiere el carácter de único y muchas veces ,para siempre.
Mientras tanto, desocupación, marginación, menos salud, menos educación, mas planes de subsistencia sin poder subsistir, mas violentados por quienes tambien infligen la ley . En el caso del ámbito de la ciudad de buenos aires, la ley 448 que apela a hacer cumplir nada más ni nada menos que derechos humanos.
No es lo mismo que esté en falta un ciudadano cualquiera, que la falta quede también del lado del estado incumpliendo las mínimas garantías para la vida digna, eso no es solo una falta, eso es simplemente un crimen.
En estos contextos estamos y somos arquitectos de sonidos alentadores, creadores de momentos saludables. descalificamos discursos únicos en nombre de una ciencia que no solo monopoliza una verdad, sino que a su vez la realidad la niega porque la condición humana no se enlata en una píldora bucal o inyectable de un saber descriptivo, diacrónico, sino que se eleva a otro estatuto en donde se entraman un sinnúmero de fuerzas en tensión y en diferentes posiciones que serán un verdadero atentado al objetivismo a ultranza. Ese objetivismo no ve, no escucha al semejante.
El padecimiento mental es un problema complejo, que implica la alteración de varias esferas de la vida de quienes lo padecen. Se abre un espacio de acción que requiere el trabajo conjunto de distintas disciplinas y campos de saber que puedan aproximarse a cuestiones que hacen al texto de la enfermedad y no sólo a su contexto, como suele creerse desde concepciones tradicionales.
Dialogar entre disciplinas diferentes ,terapia ocupacional,comunicación,social psicología permite encontrar progresivamente en la radio “lo propio” donde no es exclusivamente de ninguna de ellas. verdadero momento constitutivo que se lo llama transdisciplina .
Sepan que, en esos espacios donde no todo se puede descifrar, en esas esquinas a las se dejan sin enrejar, ahí, enchufamos los parlantes, abrimos los micrófonos y todos los que tienen algo que decir, tienen un lugar para hacerlo. En el Moyano está la radio, que ya nadie ignora: se le ha dado un lugar.
lic.Silvia Maltz
DESDE LA COMUNICACION
Llegar a un hospital psiquiátrico desde otra disciplina que no sea la médica no es sencillo. Y llegar para trabajar la comunicación, en donde el otro ocupa un lugar tan preponderante, es todavía más complejo. Al principio no se sabe que esperar de las pacientes y de la institución. No se sabe si la propuesta de trabajo comunicacional puede llegar a funcionar. Pero el Moyano abrió sus puertas y nos encontramos con un grupo de profesionales entusiasmados por aprender y con un grupo de pacientes curiosas dispuestas a cumplir, desde sus limitaciones, con las tareas. Las diferentes limitaciones que presentaron cada una de las pacientes fueron un desafío para nosotros como comunicadores y cada día vamos aprendiendo, con la ayuda de los profesionales de la salud, a trabajar con ellas. El proyecto de la radio fue una demanda de la Terapista Ocupacional y Psicologa Silvia Maltz, y desde el inicio de los talleres que se realizan semana a semana para construir FM Desate trabajamos de manera conjunta articulando salud con comunicación. Nosotros intentamos colocarnos en el lugar de educadores no protagónicos, de facilitadores, de animadores. Buscamos brindar una orientación, una asesoría y una asistencia técnica. Y a su vez dejamos a los profesionales de la salud el rol de marcar el límite cuando alguna de las pacientes se desestabiliza.
Para realizar el trabajo de la radio nosotros partimos de lo que se conoce como “comunicación para el desarrollo”. Entendemos al desarrollo como producto de un proceso de diálogo y participación. Es por esto que pensamos a la radio FM Desate como una manera de consolidar un modelo comunicacional participativo que movilice a las pacientes para que actúen según sus propias ideas y necesidades. Buscamos que a través de la comunicación y sus diferentes herramientas, como es en este caso la radio, que se genere una interacción dinámica entre las personas.
El taller es aprender haciendo en grupo y las pacientes empezaron a conocerse, a saber por qué cada una está en la radio. Para algunas es un espacio en donde compartir literatura, para otras alguna historia de vida, un espacio de reflexión, de expresión. A través de los talleres las pacientes adquirieron las capacidades que se requieren para armar un programa. Lo más difícil es generar un momento de reflexión e intercambio sobre lo que se trabajó, que cada una de su aporte personal. Sin embargo, a partir de diferentes preguntas logramos generar la construcción de algunos significados. Y es a través de esos significados producidos y compartidos en donde cada una comenzó a reconocerse como sujeto enunciador y así empezó a reconocer al otro como oyente.
JULIA TALEVI
Radio comunitaria, jerarquías flexibilizadas:
La radio es un espacio democratizante por ser de carácter comunitaria, lo cual implica una lógica distinta a las radios comerciales, que tienen una estructura jerárquica y no participativa. La jerarquía atraviesa a la sociedad en general, y el hospital y la universidad no son excepciones. El encuentro entre salud y comunicación, en este caso, se dio entre actores que teníamos acuerdos que apuntaban a crear una radio comunitaria. Desde Salud Mental se planteaba crear un dispositivo terapéutico que tuviera a las pacientes como sujetos activos, subjetivados y no objetos pasivos. Desde Comunicación Social se buscaba crear un medio de comunicación a partir de la participación activa de todos sus integrantes, incluyendo a las pacientes, tanto en el proceso creativo como en las decisiones en torno al perfil que la radio debe tener. Es decir, en oposición a una estructura jerárquica donde unos pocos deciden y la mayoría sigue las directivas, se plantea una forma de organización y realización donde las pacientes están integradas a las decisiones que competen a la radio y por ende a ellas mismas. Crear a partir de un Taller Comunitario también implica que todos tenemos saber que compartir y aprender. El espacio de Taller de Radio intenta ser eso, un aprendizaje en conjunto. Las pacientes aprenden de radio, las profesionales de la salud aprenden de radio, los estudiantes aprendemos de salud mental, de vida en un psiquiátrico, etc. La radio logra flexibilizar las jerarquías que atraviesan la vida de las pacientes. La radio genera un espacio donde las pacientes tienen la oportunidad de plantarse en plano de igualdad frente a quienes elaboran, redactan, aprueban e implementan las leyes que determinan el tratamiento medico que las afecta.
Hace meses que hay un debate en torno al cierre del hospital Moyano, junto con el Borda y el Tovar a manos de los políticos de turno. En ese debate se han escuchado las opiniones de especialistas médicos, legisladores, sindicalistas, empresarios, políticos profesionales, periodistas y todologos… olvidando a un actor central en este contexto: las pacientes del hospital Moyano, las más afectadas por cualquier decisión. En este sentido la radio no solo les brinda a las pacientes un espacio para ejercer su derecho humano a la expresión y la comunicación, sino que también les permite hacerse cargo de la radio en tanto medio de comunicación y dispositivo terapéutico. Es decir, la radio es un medio de reempoderamiento de algunos, humildes, insuficientes, pero también imprescindibles derechos básicos que todo ser humano tiene y no todo puede ejercer. Las pacientes, pasivas y sin voz, se volvieron sujetos activos, ejerciendo derechos, reconstruyendo una parte de su condición de ciudadanas.
MARCOS FERDERMAN
Efectos e imaginario:
La Radio “FM Desate” es un lugar que aloja, como psicólogas entramos en el mundo de la radio, esto nos confronta con la responsabilidad de una clínica muy particular y hacer radio es un trabajo ordenado, ubica coordenadas y una rutina, no así las psicosis, donde irrumpe lo real, el exceso de goce que exige ser acotado, se trata entonces de habilitar un espacio para las palabras dichas a otros, por ejemplo, intervenciones que introducen la terceridad a través de preguntas como _¿qué de eso que dice puede interesarle al oyente?.
El dispositivo favorece a construir desde el campo del deseo, algo las trajo a participar de la radio, algo anuda allí que permite el encuentro con la dimensión subjetiva que antes fue aniquilada.
En el acto de ser dicho, el grupo por transferencia con el dispositivo permite en tanto grupal operar como corte, las pacientes reciben sugerencias de sus compañeras. Observamos también una disminución del aislamiento en pacientes que en principio se acercan como oyentes y hasta con una distancia corporal que la ubica lejos de la mesa de trabajo. Es el caso de una paciente que llamaremos M las primeras intervenciones las realizaba desde un banco alejado, pronunciaba pocas palabras, era poco lo que se podía entender por su mala modulación pero siempre pertinente a lo que se estaba trabajando, luego pudo acercarse con una mayor tolerancia a la presencia de los otros, es cuando M comienza a delinear su lugar en el dispositivo.
El reconocimiento del oyente que envía sus comentarios en la página de Internet, los cuales son impresos y leídos, también despliegan en el imaginario a los otros que escuchan y participan.
En los programas de radio abierta se abrió un espacio con público presente, las pacientes ante esto respondieron llegando puntualmente, cambiando su aspecto físico, se vistieron, se maquillaron y recibieron con una sonrisa los comentarios.
Además se trata de poner el cuerpo en situaciones en que las intervenciones han sido por ejemplo escribir en un papel lo que se va a decir, acompañar a una paciente y abrir otro espacio, leer el diario como material de la actividad, etc., todo lo que desde lo imaginario se manifiesta, apuntando a armar referencias identificatorias. No quedarnos como testigos de la certeza delirante y trabajar con ese sujeto.
LIC.MARTA CAMPOS
Transdisciplina:
El padecimiento mental es un problema complejo, que implica la alteración de varias esferas de la vida de quienes lo padecen. Se abre un espacio de acción que requiere el trabajo conjunto de distintas disciplinas y campos de saber que puedan aproximarse a cuestiones que hacen al texto de la enfermedad y no sólo a su contexto, como suele creerse desde concepciones tradicionales.
En la práctica encontramos un entrecruzamiento de funciones, intercambios de pensamientos y sentimientos entre los trabajadores quienes nos encontramos asumiendo tareas que pueden no ser específicas de nuestros ámbitos.
Según Emiliano Galende se transitaría desde una subjetividad disciplinaria (momento intrasubjetivo de la disciplina), a un intercambio entre disciplinas en donde el diálogo y la práctica del otro se va haciendo propia en forma progresiva. Al superar este momento es “cuando de modo práctico se hace carne en la propia subjetividad una comprensión totalizadora del problema…este momento es constitutivo de una transubjetividad práctica como propio de una transdisciplina”.
El taller de radio tiene como uno de sus objetivos el intento de restaurar el lazo social deficiente y perdido tras los muros de la institución (lo cual puede expresarse de diferentes maneras en cada disciplina). Pensamos este aspecto como una dimensión dentro de la complejidad del sufrimiento mental que intenta ser abordada conjugando la terapia ocupacional, la psicología y la comunicación social. En este punto de entrecruzamiento se presenta la pregunta: ¿cómo llegar a crear un lenguaje común, donde el discurso disciplinario desconocido del otro ya no nos resulte tan extraño?
Intentamos superar las dificultades de lo cotidiano a través del diálogo y entendimiento de la visión del otro y de la nuestra, compartiendo los saberes específicos para poder integrarlos a los de los demás, y a la inversa. Lo cual nos permitiría superar la multidisciplinariedad como sumatoria de profesionales para acercarnos a un conocimiento que trascienda a cada disciplina sin eliminar las especificidades de las mismas y a su vez nos alejaría del riesgo de caer en cierto reduccionismo generado por disciplinas reinas.
En el intercambio y el diálogo intentamos construir un lenguaje común, vislumbrando que aunque creíamos hablar distintos “idiomas” en muchos aspectos nos referíamos a lo mismo. Paulatinamente fuimos reconociendo la utilización por parte del equipo de conceptos o acciones que al principio parecían pertenecer a un ámbito específico, logrando ser de entendimiento y uso compartido, intentando generar en las relaciones prácticas del día a día un trabajo transdisciplinario.
LIC.ANA MAYOL
PRENSA LACOLIFATA
Buenos Aires, Septiembre de 2009
Presido una organización no gubernamental denominada
Asociación Civil La Colifata, Salud Mental y Comunicación.
Comúnmente conocida como LT 22 Radio “La Colifata”, la radio de
los internos y ex internos del hospital Borda. Trabajamos con un
doble objetivo: abordar la problemática social de la estigmatización
de la locura, para lograr una sociedad mas tolerante e inclusiva; y
en relación a los pacientes, trabajamos para promover recursos
simbólicos en ellos y favorecer procesos de autonomía hacia una
vida social integrada, saludable, digna y en el ejercicio de sus
derechos ciudadanos. Un abordaje complejo cuyo instrumento es el
despliegue de dispositivos multimedia al servicio de la salud. En
este camino, nuestro principal aliado es la comunidad que construye
estos espacios con su participación, favoreciendo la tarea de
construcción colectiva de la salud mental. Es La Colifata un
proyecto/realidad que aborda medios de comunicación para crear lo
que llamamos espacios en salud.
Vengo a exponer, sobre este proyecto de ley, en cuanto a
cuestiones fundamentales que hacen a la integración y la necesidad
de un inter-dialogo de todos los ciudadanos, sea cual fuere su
condición.
Primero, creo necesario y fundamental el tratamiento de esta
ley en el Congreso. Muchos y diversos colectivos que piensan la
comunicación como herramienta de desarrollo llevan mas de 20
años trabajando en ese sentido. Nuestros colegas de radio La Tribu,
y las radios comunitarias agrupadas en FARCO son un ejemplo de
ello.
Desde La Colifata hemos decidido hace ya mas de 18 años,
practicar la inclusión mediante el abordaje de medios de
comunicación, y tenemos hoy una práctica consolidada y un modelo
que se ya se replica en el mundo. Hay experiencias inspiradas en La
Colifata en Francia, Italia, España, Suecia, Rumania, México,
Uruguay y Chile – entre otros países -, y existen mas de 20
experiencias en el interior del país. Sin embargo, no hay legislación
que hoy sustente y ampare estas prácticas. La discusión en el
congreso tiene el doble trabajo de ser el último y a la vez el primer
eslabón para llegar a una ley que sea legitima.
Hace 18 años por iniciativa de nuestros oyentes pusimos una
antena en la terraza del hospital psiquiátrico Borda. Y esa antena
permitía que la voz de los que estaban encerrados allí, insista en el
intento de ser escuchada. Y fueron escuchados, y pasaron 18 años
y siguen siendo escuchados porque gracias a eso – digo: gracias al
acto de escucha del oyente- es que recomenzaron a tener algo para
decir. La radio fue una máquina de creación de presente convocante
en un lugar donde en muchos casos “no pasa nada”. La radio ayudó
a recuperar un pasado, a ponerlo en palabras y crear un presente
compartido, base fecunda para la recuperación de proyectos, es
decir, futuro. La radio supuso en quien hablaba una persona, un
ser, no un enfermo (lo que no quiere decir negar el hecho de un
padecer). Los internos no juegan a la radio, estas personas tienen
una radio.
La radio no es sólo información; la radio puede no ser aparato
de influencia, modos sofisticados de guerra fría, espacios de
operación mediática. La radio puede ser producción de sentido
inacabado, creación de cultura y comunidad, la radio es motor. La
antena en la terraza del Borda fue puesta gracias a la carta que una
oyente de La Colifata del programa de Nelson Castro envió a
“sorpresa y media”, un programa de TV de los años noventa. Hasta
ese momento la Colifata transmitía fragmentos de su programación
a través de una infinidad de radios comunitarias, algunas radios
públicas y también radios comerciales. La carta de la oyente habilitó
esta posibilidad: una antena de radio en la terraza de un
psiquiátrico para que los pacientes ofrezcan a la comunidad lo mas
digno de su ser, su voz.
La antena en la terraza del psiquiátrico era ilegal,
absolutamente “pirata” y al mismo tiempo La Colifata cosechaba
premios y reconocimientos tanto a nivel local como internacional.
Práctica legitima, saludable, ilegal. Ley de medios de la dictadura
ilegitima. Ley -sin embargo- vergonzosamente legal.
Como iban a cerrar algo que se abría saludable a la
posibilidad de un encuentro, algo que oxigenaba, que desterritorializaba
el problema de la locura ofreciéndose al trabajo deconstructivo
en lo social, sin desconocer especificidades y
pertinencias? La Colifata creció a prepotencia de amor, creatividad,
trabajo y sensatez.
El punto 5 de la ley dice:
- La promoción de la diversidad y el pluralismo debe ser el objetivo
primordial de la reglamentación de la radiodifusión. El Estado tiene
el derecho y el deber de ejercer su rol soberano que garantice la
diversidad cultural y pluralismo comunicacional. Eso implica
igualdad de género e igualdad de oportunidades para el acceso y
participación de todos los sectores de la sociedad a la titularidad y
gestión de los servicios de radiodifusión.
Considero que la comunicación para el desarrollo es saber
alojar el problema de las lógicas segregatorias hacia “lo diferente”.
Somos una sociedad que construye mitos, que teme, que
criminaliza, que niega, que se paraliza, que consume morbo, que
idealiza. Una sociedad que está educada en y para el consumo de lo
que los medios produzcan, y no en la posibilidad de su uso para
producir ciudadanía, bienes culturales o salud. Creo que la
propuesta de Ley abunda en ese sentido. Comunicación para el
desarrollo es promover interactivamente el despliegue de “potencias
deseantes” de una comunidad, me refiero a promover el despertar
de recursos simbólicos entendiendo este proceso como motor de
producción cultural.
El punto 2 de la ley dice:
- La radiodifusión es una forma de ejercicio del derecho a la
información y la cultura y no un simple negocio comercial. La
radiodifusión es un servicio de carácter esencial para el desarrollo
social, cultural y educativo de la población, por el que se ejerce el
derecho a la información.
No alcanza con que generemos espacios para hablar o
garantizar el derecho a la información. Es necesario garantizar el
acceso a plataformas comunicacionales de sectores diversos de la
comunidad, si, pero el desafío es lograr el dialogo entre las
diferencias. Creo que el desarrollo y la producción de bienes
culturales se da en el inter-dialogo –si se me permite esta
redundancia-: en suponer siempre a un otro como capaz de
producir diferencia. Y “diferencia” devendrá riqueza, será aporte a
la rueda social en la medida que no sea entendida como valor en si
mismo. Repito: la diferencia no es un valor en si mismo, puede
serlo en tanto conecte con todo “otro diferente”. La riqueza se
produce entonces en “conexión de diferentes”, ese es un bien que
los medios pueden ayudar a producir. Si hacemos una ley inclusiva
y con esa dinámica, podremos trabajar en el cambio de las
relaciones sociales utilizando los medios como plataforma y
vehiculo, he ir tejiendo micro políticamente otro modo de dialogo
desde las diferencias. La ley debe contemplar eso y creo que no
sólo lo prevé, sino que lo promueve.
El Artículo 58 del Proyecto de Ley, que establece:
“Las emisiones de televisión abierta, la señal local de producción
propia en los sistemas por suscripción y los programas informativos,
educativos y culturales de producción nacional, deben incorporar
medios de comunicación visual adicional en el que se utilice
subtitulado oculto (close caption), lenguaje de señas y video
descripción, para la recepción por personas con discapacidad. La
reglamentación determinará las condiciones progresivas de su
implementación”
Dar visibilidad a la existencia de los diferentes modos de
percibir y concebir el mundo, es algo absolutamente necesario y
enriquecedor para todas y todos. Dar visibilidad no es mostrar ni
sólo hacer lugar, es también entrar en dialogo. Este Artículo fue
agregado al proyecto a solicitud de LA SOCIEDAD CIVIL, gracias al
trabajo de asociaciones que abordan el tema desde hace ya muchos
años y no desde ahora para librar alguna contienda ocasional. La
oportunidad de reflexión es algo ganado por todos, no debe ser una
batalla de grupos polarizados – aunque bien sabemos que cuando
de intereses económicos se trata la violentación en el lenguaje es
de esperar -. Si lográsemos salir de esa lógica tal vez nos
podríamos animar a crecer soportando la incertidumbre del pensar.
Estamos frente a una oportunidad. La ley que hay es vieja y es de
la dictadura militar. Tenemos que discutir una nueva, es una
necesidad.
La creación de la Colifata fue como un arte, no arte como
producto sino como proceso inacabado que hace lugar a múltiples y
diversos “creadores”. El artista en este caso es la comunidad y su
rol es el de la creación en el encuentro. Por allí pasa la concepción
comunitaria de medios: espacios para la creación y recuperación de
sentido. El tema de lo comunitario no pasa únicamente por la
potencia de frecuencias otorgadas, ni por la mala calidad de las
propuestas que se les suele atribuir. En La Colifata hablan los
usuarios, no hablamos en nombre de ellos. Los oyentes y pacientes
son “creadores” que se constituyen como tales en el proceso de
búsqueda de aquello que no llegará, pero que no importa que
llegue. Arte es la predisposición estética de quien participa y la
actitud plástica de estructuras abiertas que se ofrecen a la
construcción de lo imprevisto (una clínica del asombro), Y eso se da
en el encuentro, y la radio y los medios en general pueden abrir la
posibilidad para el encuentro entre seres de la comunidad que al
crear, al producir sentido inacabado en el flujo comunicacional,
generen cultura y comunidad como bien colectivo, fabricando
“acontecimiento” y oportunidad para la creación en el encuentro.
Hasta ahora la mátrix en su ley programó sueños de
consumo, inclusive hasta llevó esos sueños a lo público. Los
patrones de consumo los daba y los da la matrix, y eso era y está
siendo el pilar comunicacional de nuestra cultura. Una cultura
violenta. La violencia de crear “necesidad” a la vez de hacer
imposible el acceso a muchos integrantes de esa comunidad a
saciar esas “necesidades”. Están los que quieren consumir, no
pueden, y se resienten. Los que quieren, y creen casi poder al
precio de parecer. Y los que no parecen, juegan a que no quieren
porque en esta matrix todo lo pueden. Son ellos los exclusivos, los
dueños de todo. Los que tienen el monopolio de crear patrones de
consumo como bien cultural.
El espectro audiovisual merece algo mas, considero saludable
incluir otras lógicas relacionales en el abordaje y uso de medios. El
sólo hecho de regular el espectro entre lo comercial, lo publico y lo
civil en partes iguales merece que se le preste atención y se lo
considere. La regulación de procesos y prácticas monopólicas que
esta presente en esta ley ya cambia de plano las reglas de juego y
eso me parece auspicioso.
Somos aquellos actores de la sociedad civil que venimos
trabajando desde hace muchos años desde una concepción y
práctica democrática, pluralista, inclusiva y participativa, y
celebramos el hecho de poder participar de estas discusiones.
Por ultimo. Hemos debatido acerca de quien debería hablar en
esta oportunidad en representación de La Colifata. Tal vez hubiera
sido mejor que hable algún representante de los “colifatos”, pero
no hubo el tiempo. Aprovecho entonces para invitar a los presentes
a escuchar a ellos debatiendo y reflexionando acerca de la ley. Los
invito a que lo hagan en http://www.lacolifata.org. Además quien quiera,
puede asistir a plantear sus inquietudes o propuestas respecto de
este tema. La cita es los sábados en Ramón Carrillo 375 Cap.
Federal desde las 15 hs. Cada sábado se acercan a esta “tribuna de
oralidad colectiva” mas de 50 personas, y hacen radio en los
jardines durante mas de 7 horas.
Quedan ustedes invitados a este espacio de hospitalidad que es
Radio La Colifata. 100.3 mhz, frecuencia legitima, legal y solidaria.
Lic. Alfredo Olivera
Creador de LT22 Radio La Colifata.
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